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El Espiritu Santo y tu Conciencia

enero 31, 2010

(Romanos 9:1) Digo la verdad en Cristo; no miento. Mi conciencia da testimonio conmigo en el Espíritu Santo.

(Romanos 8:16) El Espíritu mismo da testimonio juntamente con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios.

Lo mas hermoso de Dios es su Santidad. El odia y destruye lo malo y ama y trabaja en lo bueno en el hombre, conciencia tiene el mismo trabajo.  Condena el pecado y aprueba lo bueno.  Conciencia es lo que permanece de la imagen de Dios en el hombre y el trabajo o la obra de redención tiene que empezar en la conciencia de la persona.

Uno de los primeros pasos para la restauración de la relación intima con Dios es ser fiel a la conciencia.

Conciencia se puede comparar a una ventana en un cuarto, por la cual la luz del cielo brilla y a través de esa ventana podemos ver hacia afuera.  Aquella luz que brilla hace que todo pecado sea manifiesto y lo condena.  Si el pecado no es confesado y olvidado, la mancha continua, la conciencia a sido profanada y la mente resiste la enseñanza de la luz.

(Tito 1:15) Para los que son puros, todas las cosas son puras; pero para los impuros e incrédulos nada es puro, pues hasta sus mentes y sus conciencias están corrompidas.

Entonces con un pecado a otro, la ventana se vuelve oscura y oscura, hasta que la luz no brilla hacia adentro, entonces el cristiano puede continuar pecando sin ser perturbado por su conciencia, la cual se convierte ciega y sin sentimiento.

Es a través de la conciencia que el espíritu hace que esa luz brille, cuando esa ventana esta sucia, necesita ser lavada.

(Hebreos 9:14) ¡cuánto más la sangre de Cristo, quien mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará nuestras conciencias de las obras muertas para servir al Dios vivo!

Mantener una buena o limpia conciencia hacia Dios es esencial para la vida de la fe, muchas veces nuestra fe es débil por que nuestra conciencia no esta limpia, dese cuenta como el apostol Pablo conecta esto.

(1 Timoteo 1:5) Pero el propósito del mandamiento es el amor que proceden de un corazón puro, de una buena conciencia y de una fe no fingida.

(1 Timoteo 3:9) que mantengan el misterio de la fe con limpia conciencia.

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